Movimiento Popular de Líbano condena acuerdo con Israel y advierte su fracaso
Líder libanés Najah Wakim considera que el acuerdo marco pactado con la entidad sionista pretende fragmentar Líbano y que Tel Aviv se anexe su territorio. Asegura su inminente caída por la resistencia popular.
Durante el Día de Ashura (24 de junio), miles de libaneses respaldaron al movimiento de resistencia islámica Hezbolá y repudiaron el pacto con Israel, que agrede a la nación de los cedros desde marzo pasado, con saldo de casi 4.300 civiles asesinados y más de 12.000 heridos. Foto: EFE
2 de julio de 2026 Hora: 08:59
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El líder del Movimiento Popular del Líbano, Najah Wakim, denunció que el acuerdo marco pactado entre el Gobierno libanés y la ocupación israelí pretende fragmentar el país, sus instituciones y al Ejército, y aseveró que caerá por su sesgo contrario a la soberanía y su inviabilidad.
Wakim manifestó este miércoles que el Ejecutivo libanés actúa como cómplice en la anexión de partes del territorio nacional en beneficio de la ocupación israelí, esperando que «la noticia de los ataques israelíes diarios en el sur llegue al Palacio de Baabda (residencia oficial presidencial)«. El verdadero propósito del pacto es «fragmentar el Líbano de acuerdo con el plan estadounidense-israelí», alertó.
Aseveró que el plan busca la desintegración de las instituciones estatales y del Ejército libanés. Al respecto, recordó la división de las fuerzas armadas ocurrida en 1983 y estimó que ese escenario podría repetirse. Por ello, describió este documento como «peor que el Acuerdo del 17 de mayo» de aquel año.
Wakim señaló que las maniobras de EE.UU., la entidad sionista y el Gobierno libanés en este convenio conducirían a una inevitable ruptura. Recalcó que, si esto sucede, «no quedaría ni Estado ni nación».
Por otra parte, aseguró que el comandante del Ejército se mantiene firme en su puesto y que nadie puede destituirlo, y calificó de «indignante» el hecho de aceptar que la entidad sionista supervise el desempeño del Ejército libanés bajo la tutela de Washington. No obstante, consideró positiva la retirada de la delegación militar libanesa que se encontraba en la capital estadounidense durante las conversaciones.
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Wakim defendió la legitimidad del movimiento Hezbolá en su tenaz defensa de la soberanía y aseguró que la resistencia se mantendrá firme para evitar las agresiones enemigas. «La conciencia pública es una condición fundamental para prevenir la discordia entre los libaneses», subrayó
Añadió que «basándonos en la fuerza de la resistencia (Hezbolá) y la conciencia de nuestro pueblo, e independientemente de la postura del Gobierno, Israel se retirará de todo el sur de Líbano».
El político confirmó que el convenio «no se aprobará», e incluso quienes lo redactaron están al tanto de su inviabilidad. Además, reiteró que «detener la guerra contra Irán está vinculado a detener la guerra contra Líbano, no al revés», concluyendo con un reconocimiento, «Aquí… gracias a Irán».
El líder político evaluó la actual situación de confrontación y aclaró que «el verdadero conflicto hoy es entre patriotas y no patriotas, y no tiene nada que ver con sectas». Explicó que existe una facción asalariada dentro de cada comunidad religiosa que respalda el pacto. Sin embargo, contrapuso que numerosos partidos políticos se oponen firmemente al proyecto de discordia que este representa.
De igual modo, enfatizó que la mayoría del pueblo libanés, sin importar su región o trasfondo político y confesional, considera este pacto como «un peligro para el Líbano».

El acuerdo marco entre el Líbano y la ocupación israelí se anunció el viernes pasado, en medio de la continua agresión sionista contra el sur del país. Su adopción desató un amplio rechazo popular con airadas protestas en varias regiones.
El secretario de Estado de los EE.UU., Marco Rubio, confirmó el carácter intervencionista del pacto al señalar que establece un mecanismo explícito para desarmar a Hezbolá, desmantelar su infraestructura de defensa y crear un grupo de coordinación militar tripartito bajo la facilitación directa de Washington.
Mientras, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, celebró el acuerdo como un logro político y recalcó que la ocupación militar del sur de su vecino del norte continuará de forma indefinida. Al menos 4.297 personas han muerto y otras 12.196 han resultado heridas desde el inicio de la ofensiva de Israel en Líbano, el pasado 2 de marzo.
Autor: teleSUR - mb - JDO
Fuente: Al Mayadeen - Agencias




